Por primera vez escucho esa canción que siempre me había gustado, que disfrutaba al tratar de cantarla, al buscar una y otra vez su letra, me atraía el compositor que la había escrito, pensaba para mis adentros ¿Quien le habrá inspirado? ¿Donde la habrá escrito? Sin conocer su nombre lo empece a admirar, pero no era alguien que me interesase conocer como otros compositores de mi país como el nivel de Fernando Ubiergo, que para mi es un ídolo.
Y de la nada, escuchando esa canción que me encantaba empecé a reflexionar acerca de lo que fuimos algún día lejano, ya pasado.
Estuve dos meses enamorada de ti y después solo me deje llevar por tu engaño, porque en el fondo sabia que esto que teníamos era parte de un juego, peligroso pero adictivo, un juego que gozaba y me hacia sufrir a la vez.
Fue así que un día tome la decisión, de que no me ibas a importar, ya que yo para ti no significaba nada, ¿Por que iba a valorarte? Seré tal vez una buena persona pero no una estúpida que cree en todo lo que le dicen los demás. Y así poco a poco, me dejaste de importar. Fueron dos meses específicamente, que te tuve a mi lado y así poder darme cuenta que ya no eras lo que fuiste a un principio.
Caída tras caída, fin tras fin, sueño tras sueño, sabia que iba a terminar un día cercano sin embargo no lo quería aceptar, pero de a poco lo empecé a desear que esto acabase pronto, pronto; me había cansado de tus actitudes infantiles y no soy de estar con alguien solo porque me guste físicamente, me tiene que atraer su forma de pensar, de hablar su forma de solucionar los problemas, en cambio llego un día que lo único que me atrajo de ti, fue ese cuerpo de niña inmadura que le faltaba tantas cosas por darse cuenta todavía, que no conocía la vida o que tal vez no anhelaba ver lo linda que esta era siendo imperfecta.
Y se me fueron los pensamientos, ya se acabo la canción.
Kathleen Vidal.-