Son tantos los deseos por querer desaparecer
de la faz de la tierra que cuando recibo una llamada de esa "mala influencia” la
contesto cordialmente, hablamos y termino por aceptar la invitación. En algunas
horas estaré en otra dimensión, mi mente se confundirá y estaré viviendo
aquellos sueños que tuve un tiempo atrás como fantasía.
Llega el momento, veo una bolsa llena de
jeringas encima de la mesa del comedor, estamos en una casona de esas antiguas
que son típicas del Cerro Alegre, con sillones estilo imperial, todo muy bien
decorado.
Me pasan una jeringa, la tengo en las manos;
la saco del envase. Miro a uno de los chicos que deja encima de la mesa muchas
ampollas llenas de esa droga, en realidad ignoro de que se trata esta vez , solo se que me saca de la realidad y me lleva a un mundo
lejano, aunque no soluciono ningún problema por lo menos puedo olvidarme de
ellos por algunas horas.
Con la mano izquierda tomo una ampolla, con el
dedo medio de la mano derecha le doy pequeños golpecitos al frasquito de vidrio
para agitar la solución – Me pregunto que mierda estoy haciendo. Veo a mi
alrededor y están todos riéndose como imbéciles, otros hablando cosas de temáticas que ignoro, ya estoy deseando ser una imbécil mas.
Destapo la jeringa, veo la aguja –sonrio- ,
rompo el sello del frasco, extraigo el liquido toxico que pronto estará en mi
cuerpo. Deslizo mis piernas por el suelo hasta quedar sentada en la superficie de
madera perfectamente lustrado, reluciente y brilloso.
Cierro los ojos, me imagino tu rostro y
lentamente voy presionando la aguja delgadísima contra la vena que mas se marca
en mi brazo derecho, hago una mueca de dolor, cierro el puño con fuerza. Abro
los ojos, miro mi mano izquierda y tiro con fuerza del pulgar para dejar ese líquido
dentro de mí, - se me escapa una lágrima por la mejilla- . Tiro la jeringa lo
mas lejos que puedo de mi, tomo la ampolla y la guardo en el envase de donde
saque la jeringa y le pego un golpetazo lo mas fuerte que puedo al suelo con la
mano izquierda, la derecha ya ni la siento. Comienzo a sentirme débil.
Cierro los ojos y en mi mente hablo conmigo
misma. Me doy cuenta que ya no pertenezco a esta dimensión -¡Estoy harta! todo
lo hago mal- , por mas que quiera hacer las cosas bien. Me siento como una
basura, soy una basura mas de las que esta llena esta sociedad. Comienzo a pensar que tal vez seré una mente brillante que se perderá en este mundo por causas
que el amor mismo desconoce; en el fondo me doy cuenta que no puedo ser siempre
fuerte, por mas que lo intento siempre necesito a alguien que me ayude, y odio eso de mi, soy una dependiente emocional que por mas inteligente que puedo ser, sigo siendo débil igual.
Ya no resisto más, no puedo escribir más. Siento
el cuerpo tan debilitado, me esfuerzo para mantener los ojos abiertos, no debería
de quedarme dormida tan lejos de mi casa; pero, que más da. Pienso en el
castigo que me va a llegar cuando llegue a mi casa, me dejaran sin internet,
sin permisos, pero no importa porque siempre tengo lo que necesito para seguir viviendo mi guitarra, mi Parker que
es mi lápiz de pasta regalón y unas hojas de papel para ser libre de escribir
mis bosquejos de canciones o algunos versos.
Todo gira a mi alrededor, es como un
caleidoscopio, tomo mi celular y veo ese fondo de pantalla tan hermoso que me
hipnotiza. Escucho como alguien hace girar la llave por la cerradura y pierdo
el conocimiento.
Kathleen Vidal-.