Los rayos de sol me llegan en la cara,
me obstaculizan la visual; abro los ojos lentamente. Miro a mi
alrededor y me doy cuenta que lo que pensaba que era un mal sueño bohemio es la
realidad.
El Sebastian junto con el Miguel están dormidos en
el sillón principal, hay más que nueve ampollas en el suelo cerca de ellos. La Vero esta debajo de la mesa
dormida, la Pao
esta al frente mío, a uno cinco metros junto al piano y la Beatriz , la ultima que
llego a la casa y que no recuerdo haber saludado duerme relajadamente en mis
piernas como si fueran almohadas. La observo y se ve tan angelical pero solo es
una ilusión del momento porque la
Beatriz es una mujer con un genio tan groso como el mío, de
echo yo no se como es que nos llevamos tan bien, cuando comienza a hablar y se
pierde en sus discursos de problemas de desigualdad, la encuentro loca. La Beatriz estudia derecho,
va en tercer año, su papá la obligo a estudiar esa carrera, ella no sabia que
estudiar así que se dejo llevar y ahora reclama que no le gusta, pero
como le va bien, simplemente sigue, al fin de cuentas salir con un titulo es lo
que mas le preocupa, esta mujer tiene un método de estudio muy exigente consigo
misma, tiene que leer libros antiguos con olor a viejo, pasar la noche
sin dormir por terminar de leer y leer. En lo personal me gusta aprender
de todo lo que no se, cuando hemos estudiado juntas ella me empieza a explicar
de códigos jurídicos yo solo guardo silencio, la escucho con el mayor respeto
del mundo, para mi es chino.
Dejo de pensar y vuelvo a la realidad, busco mi
celular hasta que por fin lo encuentro, esta dentro de mi chaqueta en los
bolsillos de adentro. Veo la hora, son las doce y cuarenta minutos, hay once
llamadas perdidas de mi mamá, me muerdo el labio del pánico que me da.
Despierto a la Beatriz , con sacudones en los hombros, esta
profundamente dormida; le cuento las ampollas que tiene junto a ella y son
cuatro, abro lo ojos mas de lo normal en signo de sorpresa. Con una mano le
tapo la nariz para que se despierte.
Da un brinco y se cae de nuevo, esta muy mareada.
Me levanto de un salto, tan mal no me siento. Tomo a la Beatriz y la dejo en una
silla mientras voy a la cocina a preparar unos cafés para nosotras. Dejo el
agua hirviendo y me dirijo al baño, me lavo las manos, me mojo la cara, me miro
en el espejo y observo con extrañeza que tengo los labios muy blancos, unas
ojeras horribles y una mancha súper fea en la manga de mi blusa; pienso que
debe de ser esa cosa que me inyecte.
Suena el hervidor, me lavo las manos nuevamente y
salgo del baño, me dirijo a la cocina. Saco dos tazas, preparo café y me voy al
comedor donde la Beatriz
me sonríe al verme con su tazita humeante de café. Nos sentamos y le digo que
me voy a duchar, para que nos vallamos, ella me asiente con la cabeza.
En el instante en que el agua toca mi espalda,recuerdo una imagen lejana de tu se, ya no siento nada -me río- echo un poco de shampoo a mis manos, me
lavo el cabello rápidamente, me enjabono y cierro la llave. Me seco el cabello
y llamo a la Beatriz
para que se duche antes de irnos.
Salgo del baño y la Beatriz esta afuera
esperando
- Me siento pa' la caga Keit - me dice la Beatriz tocándose la cara.
Yo la miro y le digo algo exaltada
- ¡Pero si te metiste cuanta wea para adentro! ¡Es
caleta y con lo flaca que eri', tu cuerpo mas fácil se borra!
- Lo se, me siento tan idiota por hacer esto -
Yo le digo
- Somos dos, linda, somos dos idiotas-
Me mira y me pasa las llaves del auto, me pide por
favor que le valla a buscar la ropa que trajo para cambiarse.
Abro la
puerta para salir a la calle, veo tres autos, deben de ser del Sebastian que
viene con el Miguel, otro de la
Verónica y el ultimo debe de ser el de la Beatriz , un Peugeot 206
color gris, abro el portamaletas y encuentro una mochila, me la pongo en la
espalda, cierro el portamaletas y entro a la casa.
Toco la
puerta del baño, entro y esta lleno de vapor, parece baño sauna. Dejo la
mochila y me retiro. Salgo y me retiro al comedor. Busco mi bolsito con el que
vine, saco mi billetera, tomo un billete de los azules, saco un papel del
escritorio y le escribo una nota, lo
firmo y dejo el billete con el papel al
lado de Sebastian.
Ordeno un poco el desorden que dejamos en la casa, cuando me fijo
que la puerta del baño esta abierta, me acerco al baño y veo a la Beatriz en el reflejo del
espejo, me doy cuenta que esta detrás mío,
queriéndome asustar, y le digo - ¿Querías asustarme?- y me río. Ella me dice - ¿Estas
lista? mejor sea que nos vallamos- la
miro y le asiento con la cabeza, ya es hora de partir.
Ella cierra la puerta, nos subimos al auto, nos ponemos el cinturón
de seguridad y nos vamos de esa casa, como queriendo escapar del mismísimo
infierno.
Kathleen Vidal -.